La miel posee grandes propiedades antisépticas, dietéticas, edulcorantes, tonificantes, calmantes, laxantes y diuréticas que resultan muy beneficiosas al ser humano. Aunque su uso es más común como endulzante, durante siglos, y en combinación con otros ingredientes, se han preparado compuestos para remediar enfermedades.
Favorece la concentración y ayuda a reducir la fatiga crónica, aumenta la función cardiovascular a la vez que alivia el estrés y mejora el estado de ánimo.