Está tan bien adaptado a la región que no necesita pesticidas para combatir posibles plagas. Es un plátano que se puede comer fresco o cocido (como el macho). Aunque puede llegar a oscurecer como si estuviese muy maduro, ese es su punto ideal para consumirse fresco.
Hechas con harina de trigo, harina blanca, harina de coco, mantequilla, manteca de coco y canela. El relleno está hecho de ate de membrillo, nuez, miel de maguey y sal.